Este es uno de
los mayores problemas a los que nos tenemos
que enfrentar los aficionados a la astronomía.
Actualmente la excesiva contaminación lumínica
en los núcleos urbanos, que vuelve practicamente
opacos los cielos, nos obliga a alejarnos cada
vez más de estos para conseguir cielos que reunan
unas condiciones mínimas para la observación
astronómica.
Algunas ciudades
están tomando conciencia de este problema ya
que no sólo es la molestia para astrónomos,
eso es insignificante para las autoridades,
seamos realistas, lo peor es el derroche energético
y por consiguiente económico que conlleva. Mucho
de este problema se centra en la disposición
del alumbrado público y en el diseño de farolas
y otros elementos del alumbrado.
Ciudades como
Alcalá de Henares o Guadalajara ya están instalando
en algunas de sus calles y avenidas farolas
especiales. Aunque al principio surgió cierto
rechazo por parte de los vecinos parece que
se va tomando conciencia del problema y comienza
a cuajar la medida.
Esperemos que
dentro de poco el ejemplo de estas ciudades
y de algunas comunidades como las Canarias,
con una regulación propia, se extiendan al resto
de nuestro país.
|